miércoles, 1 de agosto de 2007

Se viene el viejazo...






¡Miralo vos a Miyagui!, tanto lijar y pulir parece que dio resultado...





Acercandose la barrera de los treinta cada vez mas (otra que la barrera del sonido), me di cuenta que empiezan a aparecer síntomas que me hacen sospechar que los años están ganando terreno.

¿Ya te pasó ésta?. Vas caminando por la vereda con el sol brillando, un día hermoso...de pronto, una chica se te acerca y la mirás con ojos de tiburón pero antes de que puedas decir algo te pregunta: "¿Señor, me puede decir la hora?". Un nuevo sentimiento nace, las ganas de incrustarle el reloj en las fosas nasales, en lugar de lo cual te alejas con un gruñido inentendible que seria algo asi como "grrrrr...las ocho y..la que te remil......cuarto....grrr".

Empezas a tener una idea de que ya no sos el adolescente piola (que por otra parte nunca fuiste), cuando estando en la cercania de un grupo de amigos de tu hermano/sobrino/primo de 16 o 17 años, te piden ir a comprar cerveza y no solo no te invitan, sino que al descargar el cargamento del auto te echan la flecha envenenada: "¿Necesita que lo ayude, Señor?". ¡Guaaaaaaaaaa!, parece que en una pesadilla digna de Kafka, ante los ojos de los transeuntes te naciera una joroba, canas a montones y un baston al tono.

Por suerte, siempre hay un remedio que como las curitas, dura poco... me refiero a visitar a personas mayores digamos de...89 años. Entonces, uno se va con una sensación de que es un pibe nuevamente, lástima que dure hasta la esquina cuando pasen unos chicos jugando a la pelota y paren a tu paso al grito de : "Cheeee...cuidado el señor".

Buaaaaaaaa, me voy a tomar la sopa y a ponerme la bolsa de agua caliente.